sábado, 19 de enero de 2013

Un físico reta a los ángeles informáticos

El cifrado de Vernam es el único procedimiento de cifrado para el que se puede demostrar la seguridad incondicional en la transmisión de datos. En él la longitud de la clave es igual que la del texto y la del criptograma, pero presenta un inconveniente: requiere un dígito de clave secreta para cada dígito de texto claro, con lo que el método resulta poco factible para su aplicación generalizada y para transferir una gran cantidad de información. Se reservaba para condiciones máximas de seguridad con un mínimo de información protegible, por ejemplo el teléfono rojo Washington-Moscú en la época de la guerra fría. Ahora, un nuevo procedimiento, la criptografía de residuos permite la misma seguridad del cifrado de Vernam sin límite de información. El físico Vicent Martínez Sancho, profesor de la Universitat de València es el padre de este nuevo sistema publicado el pasado 15 de noviembre en la Oficina Europea de Patentes, organismo que le ha otorgado la mayor calificación posible, la categoría A, en novedad, actividad inventiva y aplicación industrial.

Vicent Martínez Sancho 
Vicent Martínez Sancho. / TANIA CASTRO

El físico valenciano Vicent Martínez Sancho ha desarrollado un sistema de criptografía novedoso y, según defiende, eficaz, con el que reta a piratas informáticos y "hackers" a intentar descifrar cualquier archivo que se haya encriptado por él.

Se trata del denominado "criptograma de residuos", patentado con la mayor calificación posible en novedad, actividad inventiva y aplicación industrial y según ha señalado su creador, es "absolutamente indescifrable".

"No lo he desarrollado como un sistema antipiratería o anti-hackers aunque les invito a que intenten descifrar cualquier cripograma", ha retado Martínez, que ha dedicado su vida a la docencia en la Facultad de Física de la Universitat de València.

Martínez ha explicado que la criptografía actual está basada en dos coordenadas: la confusión, que es "cambiar el idioma", y la difusión, que trata de "diluir la redundancia de un texto", es decir, la repetición estadística de determinados símbolos.
Teorema matemático de residuos

"Eso tiene un problema: tanto el eje de confusiones como el de las difusiones tiene un tamaño finito, lo que quiere decir que el número de claves también tiene que ser finito", ha explicado.

Además de confusión y difusión, su nuevo procedimiento incluye el eje de la transformación, lo que confiere a su sistema un sentido tridimensional y proporciona, según el físico, "infinitas posibilidades, lo que significa que cumple la condición de Shannon de secreto perfecto".

Para desarrollar este nuevo sistema de encriptación, Martínez aplicó el teorema matemático de residuos que había deducido, que todavía no ha publicado y que "nada tenía que ver con la criptografía".

"Hace tres años leí una noticia de que a una persona le habían abierto su correo electrónico y habían desvelado su intimidad; esto me preocupó y pensé que mi teorema de residuos podría aplicarse a la criptografía, que hasta ahora nunca me había interesado, para evitar cosas como ésta", ha relatado.

Se trata de un procedimiento del que, por su seguridad, está convencido de que "marcará un antes y un después", como no se cansa de repetir el físico, aunque por afirmarlo "ponga en juego" su prestigio intelectual. "A la vista está", asevera después de hacer una demostración con un portátil.
En apenas dos segundos, el sistema, que guarda celosamente en una memoria portátil pero que puede instalarse en cualquier ordenador, es capaz de encriptar el Quijote, el Bolero de Ravel, cualquier texto o fotografía o incluso historias médicas, como defiende su creador, y desencriptarlo al momento.

Además de aplicarse al campo de la informática, la telemática, la banca o cualquier tipo de negocio, el sistema podría poner fin a la piratería audiovisual y musical "si los técnicos aplicaran la criptografía de residuos" como aplican actualmente otros procedimientos, solo que éste "es más potente".
"El sistema sirve a todo aquel que le interese preservar información y que no le asalten y se la descifren; lo puede utilizar de manera muy sencilla", ha defendido Martínez.

La criptografía de residuos permite un número infinito de procedimientos para cifrar, con la misma clave, un texto claro; por ejemplo, una pequeña frase con veintinueve letras o seis palabras tiene asociada la cifra de 174, seguida de 189 ceros.

De esta manera se obtienen criptogramas de la misma longitud pero de manera que ninguno puede ser descifrado, aunque se conozca la clave exacta, si no es con el mismo sistema con el que ha sido cifrado por el usuario.

El sistema está en fase de desarrollo con el objetivo de comercializarlo a través de la empresa Crypto Res "lo antes posible" y, según ha indicado su inventor, ya hay empresas e instituciones interesadas en este nuevo procedimiento para hacer criptogramas.

Fuentes:
El País Tecnología  "Máxima calificación europea a una patente valenciana antipiratas"
Mónica Collado (Efe) | Valencia
El Mundo Tecnología C.Valenciana  "Un físico reta a los 'hackers'"

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martes, 15 de enero de 2013

Indefensión aprendida “El Experimento de Milgram”

En 1965, los psicólogos Mark Seligman y Steve Maier, llevaron a cabo un experimento con 3 grupos de perros. A los 3 grupos se les colocó un arnés. Los perros del grupo uno fueron puestos en libertad después de un cierto período de tiempo, sin ningún daño. A los perros del grupo dos se les ató con una correa de 2 en 2. A uno de cada pareja se le aplicaron descargas eléctricas que podía terminar cuando presionaba una palanca. Los perros del tercer grupo fueron también emparejados y atados con correa juntos. También recibían una descarga eléctrica pero esta no cesaba al activar ninguna palanca. Las descargas llegaban al azar y eran inevitables. Esto causó “indefensión aprendida”, asumiendo que los perros no podían hacer nada para evitar las descargas. Los perros de este grupo terminaron mostrando síntomas de depresión clínica. Más tarde, los perros de este tercer grupo fueron colocados dentro de una caja. Se les volvió a aplicar descargas eléctricas pero esta vez fácilmente podían poner fin a las mismas únicamente saltando fuera de la caja. Los perros simplemente “aceptaban” las terribles descargas, mostrando una vez más la indefensión aprendida.

“El experimento de Milgram” 

Sobre “El experimento de Milgram” fue una serie de experimentos de psicología social llevado a cabo por Stanley Milgram, psicólogo en la Universidad de Yale, y descrito en un artículo publicado en 1963 en la revista Journal of Abnormal and Social Psychology bajo el título Behavioral Study of Obedience (Estudio del comportamiento de la obediencia) y resumido en 1974 en su libro Obedience to authority. An experimental view (Obediencia a la autoridad. Un punto de vista experimental). El fin de la prueba era medir la buena voluntad de un participante a obedecer las órdenes de una autoridad aun cuando éstas puedan entrar en conflicto con su conciencia personal.

Los experimentos comenzaron en julio de 1961, tres meses después de que Adolf Eichmann fuera juzgado y sentenciado a muerte en Jerusalén por crímenes contra la humanidad durante el régimen nazi en Alemania. Milgram ideó estos experimentos para responder a la pregunta: ¿Podría ser que Eichmann y su millón de cómplices en el Holocausto sólo estuvieran siguiendo órdenes? ¿Podríamos llamarlos a todos cómplices?

Milgram resumiría el experimento en su artículo "Los peligros de la obediencia" en 1974 escribiendo:

Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio.

Al respecto, me hubiera gustado haber podido terminar escribir varios post que tenía planificados y empezados. El caso es, que una sobrevenida dolencia cervical me ha obligado alejarme de esta tarea momentánea, que me ha impedido publicar como habitualmente hacía. No obstante espero pronto recuperar el pulso y seguir con la labor aquí.

Relacionado con el comentario anterior y al post, recomiendo descarguen y lean el interesante documento "Obediencia a la autoridad". Algunas aportaciones desde la psicología de Mercedes Santos, psicóloga, miembro de Sodepau (País Valencià), sugerido por mi estimado y querido amigo Paco Bello editor de Iniciativa Debate.

 "Obediencia a la autoridad". Algunas aportaciones desde la psicología por Mercedes Santos

Referencias: Stanley Milgram (Wikypedia)
The Perils of Obedience (Los peligros de la obediencia. 1974)

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